3 ocasiones en las que humanidad y profesionalidad fueron de la mano (III)

 

El otro día leí en una publicación el comentario de un médico, de quien no recuerdo el nombre, que decía: “una mala persona no puede ser un buen profesional”.

 

En nuestra clínica dental, charlamos, a menudo, sobre este tema y siempre sacamos las mismas conclusiones.

 

Nosotros creemos que para ejercer con profesionalidad, ofrecer la mejor versión de uno mismo y aportar lo máximo a nuestros pacientes: tenemos que ponerle humanidad a la profesionalidad.

 

Y esto es lo que parece que hicieron los siguientes trabajadores a los que queremos honrar con este post.

 
 
 

Apaciguó los efectos negativos de la medicación cantando a una enferma terminal

 

La paciente Sra. Smith ingreso en el hospital por una recaída. En ese momento su esperanza de vida bajo drásticamente y empezaron a administrarle anestésicos para paliar el sufrimiento del cáncer en estado terminal.

 

Cuenta la hija de la enferma, quien grabo el vídeo que compartimos aquí, que la enfermera le cantaba durante horas la canción favorita de la Sra. Smith, durante las primeras horas y días, la cantaba junto a la enferma.

 

Cuando la enfermedad de la Sra. Smith avanzó y ya prácticamente no era consciente, la enfermera siguió cantándole hasta que finalmente fallecio.

 

La muerte es un trago triste, en muchos momentos angustiosos, pero esta en nuestra mano hacerlo un poco más llevadero y bonito, basta con poner humanidad en tus actos.

 


 
 
 

Cuando la humanidad venció al ego de un deportista de élite

 

Por lo general los deportistas de elite son muy competitivos y en muchas ocasiones su ego, su afán de imponerse frente a los otros, puede deshumanizar sus actos.

 

No es el caso de este Jordan Bohannon, jugador de baloncesto de la universidad de Iowa.

 

Jordan Bohannon tuvo la oportunidad de batir el récord histórico de tiros libres de su equipo por lo que sería recordado en su universidad por muchos años prefirió no batirlo.

 

¿Por qué? Chris Street, un antiguo jugador de la universidad ostentaba ese record. Él falleció en 1993 en un accidente de tráfico. Los valores siguen premiando en el deporte, no se trata solo de competir y ganar, también de demostrar la humanidad.

 

Los padres de Street estaban en la pista cuando Jordan Bohannon decidió fallar el tiro libre y fueron los primeros en ir a abrazarle. “El récord merece seguir llevando su nombre” dijo Cris Street.

 

 
 
 

El gesto de un reponedor que hizo feliz a un padre

 

Todos los trabajos son susceptibles de ejercerse con humanidad, no solo el de enfermera, bombero, dentista… Sino que se lo digan al Sr. Edwards.

 

Una tarde, fue al supermercado acompañado de su hijo, un joven con autismo, con quien resulta difícil hacer todo tipo de tareas, hasta las más simples y comunes.

 

De repente, el joven con autismo empezó a ayudar al reponedor del supermercado a reponer unas botellas. El padre se sorprendió y no se lo podía creer. “Estoy viendo un milagro”, dijo.

 

El reponedor viendo la dedicación del joven, de quien conocía su enfermedad, y la sorpresa de alegría del padre. Relentizó su trabajo durante más de 30 minutos para que el joven pudiera hacerlo ya que parecía estar disfrutando con ello y el padre sintiendo una alegría enorme de verlo.

 

 
 
 

Espero que estas historias te hayan inspirado y piense en cómo puedes ponerle humanidad a tu profesionalidad, y cuando se te presente una oportunidad de actuar con humanidad lo hagas y así influyas en la felicidad de otras personas.

 

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