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Dentista andres ochogavia en la clinica dental de palma

Mis reflexiones durante el confinamiento

 

Normalmente, vivimos a un ritmo muy acelerado donde el tiempo es un bien muy escaso. Ahora, frenados en seco por el covid-19, aún teniéndolo, no podemos disfrutarlo alegremente dada la grave situación sanitaria a la que intentamos hacer frente, a la que, además, se une un gran problema social y económico que genera gran incertidumbre entre nosotros.

 

Vivimos una situación que provocará cambios en nuestras vidas y, por supuesto, en nuestros trabajos, y uno trata de analizar la situación y planificar la vuelta a la normalidad, y te da para pensar mucho, por ejemplo, de dónde vienes y hacia dónde vas, de cómo empezó todo y cuál quieres que sea el futuro.

 

Hace ya unos años, cuando acabé de estudiar la carrera de odontología en Madrid, y tras una vida universitaria plena, llegó el momento de volver a Palma y empezar a trabajar en la clínica dental de mi padre, así que tocaba hacer las maletas y volver a sa roqueta.

 

Lo que no esperaba es el bofetón que la vida me arreó nada más aterrizar. Toda la vida queriendo ser dentista, como mi padre, esperando ambos ese momento con ilusión para que, de repente, una maldita enfermedad lo atrapase en un hospital, arrebatándonos el gozo de un sueño cumplido, trabajar juntos.

 

Pasé de tener ganas infinitas y el orgullo de poder ir a trabajar con él, en una clínica dental con las mejores condiciones, con enfermeras espléndidas y pacientes fieles, a ir a trabajar con rabia, tristeza, incertidumbre y cierto temor, pues no me había preparado para la gran responsabilidad que sobre mí recaía, una situación a la que, tristemente, debía adaptarme.

 

Fueron meses en los que iba del hospital a la clínica, y de la clínica al hospital. Meses en los que mi padre me decía lo que necesitaba oír y en los que supo guiarme, tranquilizarme y darme el valor y la fuerza necesaria para ir a la clínica a hacer lo que tenía que hacer, atender a sus pacientes y seguir con ese maravilloso proyecto.

 

Fueron momentos muy difíciles, aunque no tenía tiempo ni de pensar que lo eran. Tiempos en los que se entremezclaban sentimientos como la entereza, la calma, el miedo, el respeto, la humildad, la admiración, la rabia, el amor, la dignidad …

 

Ahora, confinados por el fastidioso coronavirus, pienso que para salir de esta, habrá que volver a hacerlo con fortaleza, paciencia, profesionalidad, ilusión y seguridad; y tener más claro que nunca cual es nuestra misión: lograr el bienestar y la satisfacción de nuestros pacientes.

 

Se que pronto volveré a estar codo con codo trabajando con mis compañeras, ellas saben que las echo mucho de menos, al igual que el contacto con nuestros pacientes, que sois sin duda el alma de la consulta, y es por vosotros que mantenemos la ilusión y motivación para volver a hacer lo que más nos apasiona, hacer odontología.

 

Así que, con el tiempo que nos brinda el Covid-19, estamos preparando los nuevos protocolos de atención, las nuevas medidas de protección, adaptándonos con “calma“ a esta situación, para reabrir con las mismas ganas de siempre y más preparados que nunca, pero con los mismos principios que rigen la clínica dental desde sus inicios, el buen trato por encima de todo.

 

Cuando esto acabe, os esperamos en la Clínica Dental Ochogavía para seguir con el proyecto iniciado en 1978 por el Dr. Guillermo Ochogavía y, por lo tanto, seguir tratando a nuestros pacientes con profesionalidad y humanidad, como él nos enseñó.

 

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Firmado: Andrés Ochogavía González

17 de abril de 2020

 

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